1.- EL MODELO

La Ley de Autonomía Personal y Dependencia (LAPAD) de 2006 y la ratificación de España en la firma de la Declaración de los Derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas, de 2006 indican la necesidad de pasar de modelos institucionalizados y asistencialistas a modelos de apoyo a las situaciones de dependencia, basados en la comunidad.

Los cohousing son modelos participativos, colaborativos y autogestionados, que utilizan Modelos de Atención Integral y Centrada en la Persona (MAICP), ponen el acento en la autonomía personal y asumen que las personas mantienen la responsabilidad sobre sus proyectos vitales individuales, como base para mantener su dignidad como seres humanos, aun en situaciones de dependencia.

La base del modelo es la “inversión” del protagonismo: El promotor tradicional, ya sea de viviendas o de residencias geriátricas u hoteles -que “sabe” qué necesita el usuario- es sustituido por el propio usuario, de forma muy relevante  y no sólo a efectos formales o jurídicos, y por tanto la figura profesional que ahora resulta necesaria es la de “asesor” o “facilitador” y no tanto las de gestor o promotor.

 

2.- PARTICIPACIÓN

En el cohousing la iniciativa no es de un promotor o gestor, sino que su punto de partida es “de abajo a arriba”,  quienes ponen en marcha el proyecto  serán después sus usuarios. Son dichos usuarios quienes intervienen en todos los pasos del proceso, y con  una participación en la que la dedicación de cada cual estará en función de sus capacidades, gustos y preferencias, y que tiene además como resultado el generar las actividades que tenga sentido para ellos.

Pero además, dicha participación debe llevar a definir y estructurar compromisos mínimos de ayuda mutua y trabajo comunitario, unos compromisos que se regularán en los Estatutos de la Cooperativa, en las Normas de Régimen interno y en el Proyecto de Intervención Social, y que deben ser además conocidos y aceptados por todos.

Estos modelos residenciales “generan oportunidades de Seguridad, Participación, Salud, y Aprendizaje a lo largo de toda la vida” y con ello pilares del envejecimiento activo.

Teniendo en cuenta las discapacidades intelectuales, sensoriales y físicas, así como el devenir de las situaciones de dependencia, y de acuerdo con el Modelo de Atención Integral Centrado en la Persona (MAICP), se entiende que la autogestión también implica el planificar y gestionar  los apoyos necesarios para poder cumplir con el desarrollo del proyecto de vida individual y el mantenimiento de las capacidades personales.

 

3.- CREACIÓN DE COMUNIDAD

La relación del usuario con el proyecto no es de “persona-objeto”, como en la adquisición de un inmueble o un servicio, donde lo prioritario es definir el producto o el servicio. En este modelo, la prioridad  es conocer a las personas y por ello los primeros talleres que se organizan priorizan el crear comunidad. Una comunidad bien cohesionada que debe hacer suyas  las decisiones tomadas y cuyo éxito implica una  continuidad en el tiempo, más allá de sus usuarios fundadores.

Los métodos de gobernanza estructurados de forma comunitaria generan seguridad y establecen la jerarquización y el tipo de las decisiones a tomar. La eficacia y la eficiencia del sistema se basan en la práctica de trabajar en equipo, en la asimilación de los métodos de toma de decisiones y consensos, la natural legitimación de los roles, la confianza en la inteligencia colectiva, el encuentro sinérgico, la comunicación eficaz, la prevención y resolución de conflictos. No conviene rehuir los conflictos. Los conflictos resueltos generan estructuras estables. Por el contrario, no querer conflictos puede generar situaciones de permanente incomodidad que acumulan rencores y malestar. Desde esas situaciones límite pueden ocurrir deterioros emocionales sin vuelta atrás, que sí perjudican mucho la convivencia a largo plazo.

 

4.- CO-CUIDADOS

Estos equipamientos han de ser capaces también de gestionar apoyos que permitan permanecer integradas en sus comunidades hasta el final, si así lo desean, a las personas en situación de dependencia.

Para ello, estas comunidades asumen un compromiso de co-cuidado que incluye todos los aspectos relacionados con la metodología y organización de actividades significativas, los apoyos a la dependencia y la continuidad de los Cuidados de Larga Duración, bajo el MAICP, incluyendo tanto los aspectos técnicos como los relacionados con la salud emocional, evitando el aislamiento y favoreciendo el envejecimiento activo.

En residencias geriátricas en las que existen Unidades de Convivencia con MAICP, se constata que la ayuda profesional es subsidiaria de la calidad de la vida comunitaria. Por lo tanto, la creación de comunidad, no sólo genera el éxito del modelo autogestionado sino también del modelo de co-cuidado, que incluye los apoyos a la dependencia.

En este último caso, se recomienda que el colectivo con necesidades especiales, no supere el 20% de los integrantes de la comunidad.

5.- ARQUITECTURA Y COOPERATIVA

Al ser un modelo no especulativo y autogestionado, el diseño es de los usuarios y su objetivo prioritario no es tanto  construir un edificio, como  favorecer la vida en comunidad y el encuentro casual.

La Cooperativa es de gestión de servicios y debe ser la titular del edificio, cualquiera que sea su régimen: tenencia en propiedad, derecho de superficie o alquiler. Los socios aportan capital a la cooperativa para llevar a cabo la adquisición del inmueble y el pago de las obras. Este capital es reembolsable con la revalorización que se establezca. Su máxima revalorización, en todo caso, es la del IPC.

Se evitan así, estatutariamente, revalorizaciones especulativas y trasmisiones de derecho de uso entre particulares, que añadirían además tensiones en la gestión y distorsiones en la finalidad. Este mecanismo asegura la continuidad del uso a los socios-usuarios y a terceros implicados (como, por ejemplo, las Administraciones públicas en derechos de superficies demaniales).

 

6.-ESTABILIDAD Y COMPROMISO

Otras finalidades importantes que deben considerarse son la estabilidad y el compromiso. El usuario debe tener sensación de permanencia. Aunque el edificio es de la Cooperativa (o gestionado por la cooperativa, en el caso de un régimen de alquiler), los socios usuarios tienen derecho a alojarse en él de forma indefinida.

Y en cuanto al compromiso, el proyecto ha de generar al socio-usuario sensación de pertenencia, lo que le hace además responsable además de su buen mantenimiento. Para ello, los residentes deben tomar las decisiones necesarias  y correr con los correspondientes  gastos de mantenimiento y mejora (inversiones), y este principio sería de aplicación incluso a edificios alquilados por la Cooperativa. Dichas inversiones son aportaciones reembolsables.

En la actualidad, en España, los grupos también soportan la inversión en la construcción. Como se ha mencionado arriba, estas inversiones son aportaciones al capital de la cooperativa, y son reembolsables, con la revalorización que se establezca.

 

7.- METODOLOGÍA A SEGUIR

Este aspecto busca establecer una relación causa-efecto entre el modelo al que se aspira y la adecuada metodología de trabajo para llevarlo a término. La esencia de los modelos colaborativos no es “hacer para”, sino “hacer con”. Dos aspectos claves son  tanto conseguir  la participación real de los usuarios en todos los aspectos y fases del proceso como priorizar la creación de comunidad sobre los aspectos inmobiliarios.

A.- TALLER 0

Para lograrlos, el punto de partida es una primera  fase, a la que llamamos Taller  0, protagonizada por un pequeño Grupo Embrionario (GE), compuesto por los futuros titulares de 6-8 Unidades Residenciales (UR) y que se limita a establecer compromisos básicos en torno a tres aspectos:

a) La capacidad económica (o “rango económico”) del grupo

b) El lugar donde desean vivir

c) El concepto o las actividades que pudieran caracterizarles

Estos aspectos se recogen en la Carta de Compromiso, un primer ejercicio de redacción conjunta de un breve texto en el que deben definir  quienes son,  por qué han elegido este modelo de vida comunitaria, y también precisar el lugar en el que quieren llevarlo a cabo. Dicho documento les servirá además para  divulgar  su proyecto.

Finalmente un Estudio de viabilidad del inmueble elegido por el GE, culmina la Fase inicial y permitirá convocar el Taller 1, en el que el GE se ampliará a 20-30 UR.

Dicho estudio abarca:

  1. Viabilidad: Encaje arquitectónico del modelo que llevan a cabo los asesores, con la intención de ver si al menos hay una opción posible y de calidad. En principio, estos dibujos no deben ser mostrados al grupo para no coartar su libertad de diseño en fases posteriores.

  2.  Tipo de inmueble: Se entiende como viable un inmueble que tiene una edificabilidad de entre 2.000 y 3.000m², para entre 20 y 30 Unidades Residenciales. Es necesario que pueda contar con jardines y que no exceda de 3-4 plantas, por lo que se buscan inmuebles con un coeficiente de edificabilidad MENOR o IGUAL a 1m²/m².

 

Puede que no existan inmuebles de estas características pero  que se den estos dos casos:

Que se localicen inmuebles de mayor capacidad que deben ser susceptibles de ser segregados y  utilizados por dos o más proyectos mancomunados, o bien  inmuebles más pequeños,  aceptables sólo si son céntricos y se encuentran en núcleos urbanos consolidados, con abundancia de servicios y zonas verdes públicas. En ese caso la comunidad puede ser menor, hasta el mínimo de 15 unidades Residenciales.

  1. Viabilidad Normativa: Ordenanzas urbanísticas, Usos permitidos, etc.

  2. Viabilidad económica. El G.E. ha de determinar si puede acceder a este inmueble, y al tomar la decisión está estableciendo un Rango Económico a los posteriores participantes. 

  3. Viabilidad de inmuebles públicos. Pueden considerarse tales aquellos que, mediante resolución del pleno municipal, son asignados a esta finalidad (Cohousing, etc.), incluso mucho antes de la convocatoria del concurso. En estos casos, como lo habitual es que  varios licitadores podrán optar a dichos suelos, esta circunstancia determina que sea imprescindible empezar con tiempo suficiente a preparar sus ofertas, convocar el Taller 1, etc.

 

B.- TALLER 1

Una vez conocida la existencia de un inmueble viable, y la posibilidad de acceder a él, puede convocarse el Taller 1. Su finalidad es que, antes de tomar decisiones sobre diseño, estrategias etc., el grupo de personas ha de conocerse lo suficiente para tomar la decisión de continuar o no en el proyecto. A diferencia de una decisión de compra de un bien o servicio, sobre el que no se puede tomar decisiones sin conocerlo, en el cohousing el conocimiento que se necesita es sobre las personas (no sobre las viviendas), pues quienes se comprometan son quienes deben  tomar las decisiones relacionadas con su diseño y organización. Se trata de descubrir si con estas personas vamos a poder convivir, llegar a acuerdos, diseñar un edificio, un proyecto de vida.... Este GRUPO AMPLIADO (GA) es quien realmente definirá la Comunidad

Por ello el Taller 1 (T1) tiene como características:

  1. El GE hace una invitación a que se unan participantes, convocando a quien estime conveniente.  Generalmente la Asociación Jubilares y otras entidades cuentan con nutridas listas de espera, si bien en ocasiones los grupos se completan con sólo el boca a boca, entre amigos y familiares.

  2.  Será necesario formar un grupo grande de trabajo, mayor del estrictamente necesario, ya que un porcentaje, que puede ser relevante, abandonará el proyecto por diversas razones. El T1 es una experiencia emocional intensa y, tanto el que abandona el grupo como quien decide seguir tras el T1, tiene claras y afianzadas las razones que justifican su decisión.

  3. No está diseñado para tomar decisiones, sino para que el grupo se conozca y analice situaciones que podrían darse en el futuro. También sirve para valorar si nos sentimos compatibles con ese grupo y para descubrir si compartimos el modelo propuesto.

  4. Se impartirá en al menos diez sesiones, a lo largo de varios meses, y sobre una metodología de investigación-acción participativa. Primero se entra en contacto con herramientas de trabajo en grupo (comunicación eficaz, resolución de conflictos, toma de decisiones, consensos, roles…), para luego llevar a cabo un proceso de análisis de necesidades, retos a encarar y medios para llevarlos a cabo. En el T1 se aborda por primera vez el alcance del MAICP.

 

C.-  TALLER 2

El siguiente paso es la creación  de la entidad titular, generalmente una cooperativa de gestión de servicios, y la consiguiente  participación de los componentes del GE en la elaboración de los estatutos,  a partir del análisis comparativo de otras experiencias de éxito. Y también es el momento de llevar a cabo el Taller 2, que se desarrollará a lo largo de 6-8 meses, y en el que sus integrantes diseñan el edificio desde papel en blanco, comenzando por la distribución de las zonas comunes, continuando con la ordenación del conjunto y llegando finalmente al diseño de cada Unidad Residencial. Será coordinado por  el equipo de arquitectura elegido previamente por la comunidad.

Comienza ahora igualmente  la toma de decisiones sobre  las cuestiones de administración cotidiana, también en este caso llevadas a cabo con asesoramiento profesional,  contratándose servicios de asesoría legal, fiscal y técnica tanto para decidir la estructura de la entidad como el diseño del edificio. Al final del T2 se licitan y contratan las obras.

La cooperativa es quien asume los costes de esta fase. Los costes de las anteriores fases son adelantados individualmente por las personas participantes, pudiendo ser imputados también a la cooperativa en esta fase.

 

D.-  TALLER 3

Mientras se están llevando a cabo las obras, y tras dos-tres años de trabajo conjunto, la comunidad está en disposición de encarar la última fase de acuerdos, la más comprometida y exigente.

  1. Normas de funcionamiento interno. La comunidad ya se empieza a conocer bien y necesita establecer acuerdos básicos para la convivencia.

  2. Proyecto de Intervención Social: Diseño de las estrategias AICP que garanticen el cumplimiento del Compromiso de Co-cuidado suscrito en los Estatutos, con Asesoramiento Especializado. Posible comienzo del Gestor de Caso.

  3. Organización de medios para los talleres del edifico, aprovechamiento de mobiliario para zonas comunes, logística de mudanza, etc.

 

8.- CUESTIONES GENERALES SOBRE EL MODELO Y LA METODOLOGÍA

No se trata de una ciencia exacta. Cada grupo es distinto, y a lo largo del proceso varía el número de personas que lo forman. El GE ha de ser muy generoso: va a cargar con el trabajo de con las fases más inciertas del proceso, y sin embargo asume que la definición de la comunidad la va a llevar a cabo el Grupo Ampliado (GA) resultante del Taller 1.

Ciertamente el Grupo Embrionario (GE) toma decisiones de calado: el lugar, la definición del modelo y el rango económico, pero también será quien más ha imaginado un proyecto y, por tanto, a quien más va a tener que ceder si el GA hace cambios de calado. Es recomendable agradecer su labor formalmente, al final de T1.

Es muy importante en el proceso valorar la calidad emocional y por ello  pueden ser necesarias a lo largo del  mismo  reuniones específicas, incluso con facilitación externa, para la resolución de los posibles conflictos.

Es necesario que los grupos tengan muchos encuentros distendidos y lúdicos, y no sólo reuniones formales y de trabajo.

Es conveniente que los integrantes del grupo  propongan otras actividades  de cualquier tipo, de asistencia voluntaria, que pueden también desarrollarse en pequeños grupos. Es perfectamente natural y necesario para ir creando relaciones de confianza y lazos afectivos.

El GE puede haber constituido una Asociación u otro tipo de entidad de funcionamiento sencillo para organizar sus cuentas o realizar actividades. Esta Asociación no debe constituirse con el ánimo de “diseñar con todo detalle” cuestiones que le atañen al Grupo Ampliado, tras el T1.

 

9.- SOSTENIBILIDAD ECONÓMICA: MEJOR CALIDAD DE VIDA CON MENOS COSTE

La Cooperativa pretende con el tiempo lograr la autogestión de todos los servicios cotidianos: Manutención, Energía, Transporte privado, Apoyos profesionales, Voluntariado, Recursos no económicos, etc.

La mejor utilización de los recursos es una de las razones para elegir este modelo. Nadie puede adivinar si en el futuro necesitará muchos apoyos para una eventual situación de dependencia, pero sí puede intuir que en este entorno podrá afrontarlos de manera más eficaz y eficiente: en definitiva, con menor coste. Este asunto es fundamental ante la perspectiva de las pensiones menguantes que tienen los pensionistas.

En cuanto al perfil de los usuarios, pertenecen a las clases medias. Una parte importante de la supervivencia económica de las personas mayores son sus ahorros, que en España se concretan, en un altísimo porcentaje, en una vivienda en propiedad. Las rentas de esa vivienda o su venta es el activo principal con que cuentan los grupos actuales para promover un Cohousing.

 

10.- SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y SOCIAL

No son apartamentos con servicios, hay  que poner de relieve sus diferencias con los modelos hoteleros. Quieren ser un hogar y las personas que viven en ellos siguen empleando los servicios socio sanitarios a los que tienen derecho. El médico de familia de su centro de salud seguirá siendo su profesional sanitario de referencia. Y continuarán desarrollando en la comunidad más amplia (barrio, ciudad, comarca…) las actividades de ocio, culturales, de voluntariado, religiosas o políticas que habitualmente vinieran realizando.

Optimizan los recursos públicos sociosanitarios y llevan a cabo labores sociales en los entornos donde se crean.

En este apartado trataremos de poner de relieve estas ventajas sociales objetivas, posibles gracias a la más significativa de todas: un alto nivel de calidad de vida asociado a no vivir aislados, al envejecimiento activo (seguridad, participación, salud y cultura) y a la calidad ambiental en que viven.

Las comunidades generan, por su propia estructura, una permanente sensación de seguridad, oportunidades de participación y propuestas de vida saludable y aprendizaje continuo.

La mayoría de las comunidades de cohousing no sólo aprovechan recursos existentes en el barrio o municipio donde se implantan, sino que ofrecen a su vez actividades, recursos, y servicios a la comunidad próxima. El intercambio de saberes, los trabajos de voluntariado (por ej. en forma de “comunidades compasivas” como ya existen en Sevilla y otras ciudades españolas), la oferta de actividades de ocio, culturales o formativas a un público más amplio, son en algunos casos proyectados desde el comienzo de creación de la comunidad, aunque también en muchos casos surgen de forma espontánea y multiplicativa, como efecto de una intensa vida comunitaria y un compromiso por la sostenibilidad ambiental y social.

11.- HÁBITOS SALUDABLES: MEJOR ESTADO DE SALUD, MENOR UTILIZACIÓN DE LOS SERVICIOS SANITARIOS.

La cooperativa tiene la vocación de gestionar diversos servicios, entre los que se encuentra la manutención. Los grupos comienzan a cocinar en equipos, y a interesarse por mejorar su salud alimentaria, como parte natural de la autogestión de sus necesidades cotidianas.

En la misma línea organizan con facilidad actividades físicas saludables, para ella e incluso para el vecindario de barrio. Esta tendencia puede comprobarse en los testimonios de multitud de Cohousing en todo el mundo.

Es igualmente comprobable la mayor resilencia, la mejor salud emocional, lo que implica una menor incidencia de problemas de salud mental y una mejor evolución de los deterioros cognitivos.

La vida en comunidad, inserta en el “modelo hogar” está siendo objeto de trabajo en varias comunidades autónomas de España. Los Servicios Sociales de Castilla y León tiene hoy constancia de que las ayudas profesionales resultan  subsidiarias de la calidad de vida en comunidad. Y el Gobierno Vasco ha financiado estudios que demuestran una mejora de la calidad de vida gracias al modelo de Atención Centrado en la Persona, aplicado en Unidades de Convivencia, especialmente en las personas con deterioros cognitivos graves[1].

 

 

 

 

[1] Díaz-Veiga, P. et al. (2014). Efectos del Modelo de Atención Centrado en la Persona en la calidad de vida de personas con deterioro cognitivo de centros gerontológicos. Revista Española de Geriatría y Gerontología, Vol 49, nº 6 Noviembre – Diciembre 2014.

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